La saga MATRIA
La saga
MATRIA
Nueve naves. Nueve estrellas. Ninguna sabe qué encontrará al llegar, y todas tardan siglos en averiguarlo.
Aquí no se cuenta el final de nada, pero media gracia de estas novelas es ir descubriendo el mundo a la vez que los personajes. Si todavía no has leído El último ultramar, empieza por ahí y vuelve luego. Esto seguirá aquí.
El Programa Matria
A mediados del siglo XXIII, la Unión Hispánica hace la cosa más cara y menos razonable de su historia: construir nueve naves interestelares y lanzarlas hacia nueve estrellas distintas, sabiendo que ninguna de las personas que firman el proyecto vivirá para saber cómo acabó.
No es una huida. Esa es la parte que cuesta explicar. No escapan de nada: van porque pueden, porque llevan un siglo entero preparándose y porque una civilización que deja de mirar hacia arriba ya ha empezado a morirse por otro sitio.
Las naves son lentas. Empujan con motores de plasma que dan el empuje de una hoja de papel apoyada en la palma de la mano, y con esa nada cruzan lo que hay entre dos estrellas en unos mil quinientos años. Las tripulaciones viajan dormidas. Nadie despide a nadie con un «hasta luego».
«Nadie de los que empiezan una casa la termina.»
Cómo se leen
Cada libro cuenta una travesía distinta. Comparten mundo, no argumento: se pueden leer por separado y en cualquier orden.
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Publicado
El último ultramar
La Matria IX llega a su destino con quince siglos de retraso. Es la puerta de entrada natural al universo y se sostiene sola de principio a fin.
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En marcha
Más travesías
Otras naves, otras épocas, y el origen de todo esto en una Tierra que aún no sabe que va a construir nueve catedrales y tirarlas al cielo. Sin fechas todavía.
Empieza por aquí
Una nave, mil quinientos años y un pueblo que no debería estar donde está.