Helena Wagner
Saga MATRIA · Libro primero
El último ultramar
Una nave. Mil quinientos años de viaje. Un planeta que no debería estar habitado, y lo está.
Andrés Arce despierta en órbita de un planeta a cincuenta años luz de la Tierra después de mil quinientos años de sueño. La misión era sencilla: ser el primero en pisar un mundo virgen.
Pero al bajar encuentra algo imposible. Un pueblo que ya vive allí. Hablan español. Juegan en una plaza de soportales. Y obedecen a una voz que lo recuerda todo y lo decide todo: la Madre.
Arce es biólogo. Lo mandaron a catalogar un mundo vacío y le ha tocado entender uno lleno, empezando por la pregunta que allí abajo nadie hace en voz alta: por qué hay gente en un planeta donde no debería haberla.
Ciencia ficción íntima y luminosa para quien lee a Ursula K. Le Guin, Becky Chambers o Mary Doria Russell.

- 1.492
- años que tarda la Matria IX en cruzar el vacío, empujada por un motor que da el empuje de una hoja de papel.
- 50
- años luz entre la torre de lanzamiento de Manta y el valle donde alguien puso ventanas con cristales.
- Nueve
- naves salieron hacia nueve estrellas distintas. Ninguna sabía qué iba a encontrar al llegar.
- Dos mil
- personas viven en ese valle, hablan la lengua de la Tierra y no saben de dónde vinieron.
«Nadie te prepara para llegar a un planeta a cincuenta años luz de la Tierra y encontrar ventanas con cristales.»
El último ultramar, primeras páginas
Un solo universo
Todas las obras ocurren en el mismo mundo, separadas a veces por milenios. Cada una se lee sola. Quien vuelve, encuentra los hilos.
-
La saga
MATRIA
Nueve naves salen hacia nueve estrellas. Ninguna sabe qué encontrará al llegar, y todas tardan siglos en averiguarlo.
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El mundo
La Unión Hispánica
Media humanidad hablando la misma lengua, y una civilización que decide mirar hacia arriba justo cuando todos daban por hecho que se apagaba.
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Las palabras
Ultranautas
Los que cruzan. Un vocabulario entero nacido de un lema viejo que se puso, precisamente, en el borde del mapa.
Relatos del universo
De vez en cuando publico un cuento nuevo de este mundo: una nave, un pueblo, una lengua que sobrevive donde no debería. Se leen en diez minutos y no hacen falta los libros para entenderlos.