La madre del caballo
Antes del nuevo mundo · Volumen I
La madre del caballo
El último verano de una niña de la meseta, antes de que llegaran los del este.
Este libro no le ahorra al lector la violencia que el registro arqueológico documenta. Hay escenas duras y una escena de violencia sexual. No es lectura ligera.
Naia tiene dieciséis años. Un hermano pequeño con el espíritu del río, un padre que forja cobre y un prometido con las manos quemadas. En su aldea de la meseta se muere mucho: de parto, de sed, de frío.
Una mañana el río le trae un trozo de piel con un dibujo imposible: un animal de cuatro patas finas y un hombre encima. El dibujo no es fantasía. Viene del este. Y detrás del dibujo vienen los demás.
Detrás del libro hay un hallazgo real: los análisis genéticos publicados en 2019 mostraron que los linajes masculinos de la Península fueron sustituidos casi por completo por otros llegados de la estepa. Eso es un dato, y cabe en una línea. La novela se pregunta qué se sentía estando dentro de él.
Es la crónica íntima del último verano de una niña, y de la mujer que tuvo que empezar a ser al día siguiente.
- 2019
- el año del hallazgo genético que está debajo de todo el libro.
- 16
- los años que tiene Naia el verano en que le llega el dibujo por el río.
- 130
- páginas. Se lee de una sentada, y esa es parte de la idea.
«Es una novela sobre cómo sobreviven las que sobreviven.»
De la contracubierta