Mestizaje en Nueva España vs Norteamérica: un cuadro de castas y una ley de Virginia

Abril de 1691. Cada vez que leo algo sobre el mestizaje en Nueva España vs Norteamérica vuelvo a una ley que la Asamblea General de Virginia aprobó ese mes. Se llamaba «An act for suppressing outlying slaves» y, entre otras cosas, disponía que cualquier inglés u otro blanco libre que se casara con un negro, un mulato o un indio fuera desterrado de la colonia para siempre en un plazo de tres meses. Es el primer texto legal de las colonias inglesas donde aparece la palabra «white».
Lo que me detiene es la pena. Para quien se mezclaba, el destierro.
Mestizaje en Nueva España vs Norteamérica: dos maneras de contar a la gente
En 1763, setenta y dos años después y bastante más al sur, Miguel Cabrera pintó en México una serie de dieciséis cuadros. Cada uno muestra una pareja y su hijo, con una cartela: De español y de india, mestiza. De español y mestiza, castiza. Ocho de esos lienzos están hoy en el Museo de América de Madrid.
Los cuadros de castas clasifican. Se pintaron para ordenar quién estaba por encima de quién, y las etiquetas se van volviendo más humillantes a medida que la sangre española se aleja. Pero la clasificación da por hecho algo que la ley de Virginia quería impedir: que esas familias existían, que tenían hijos y que había que ponerles nombre.
Los números van en la misma dirección, aunque con menos épica de la que a veces se les pide. Hacia 1810, según los cálculos de Fernando Navarro y Noriega, alrededor del 60 % de la población de Nueva España seguía siendo indígena y en torno al 22 % pertenecía a las castas. La mezcla fue grande, sin llegar a ser general.
Lo que se llevaron los que se fueron
Hay otra fecha que me interesa. El 6 de junio de 1591 salieron de Tlaxcala 400 familias tlaxcaltecas camino de la frontera chichimeca, al norte. Una parte fundó San Esteban de la Nueva Tlaxcala, pegado a lo que hoy es Saltillo. Se llevaron tierras prometidas por escrito, permiso para llevar armas, y unas capitulaciones que les garantizaban privilegios durante casi tres siglos. Se llevaron también su lengua; en el sur de Coahuila se habló náhuatl mucho tiempo después.
En el norte inglés, el movimiento más conocido fue el contrario. La Indian Removal Act, firmada por Andrew Jackson el 28 de mayo de 1830, sirvió para sacar de sus tierras a unas 60.000 personas de cinco naciones del sureste y llevarlas al oeste del Misisipi. En el invierno de 1838 a 1839 murieron en torno a 4.000 cherokees por el camino. En 1900 el censo de Estados Unidos contó 237.196 indígenas.
Me quedo con los objetos: dieciséis lienzos con los nombres de los hijos mezclados y una ley que desterraba a quien los tuviera. Ninguno de los dos lados se fue limpio. Al sur, las epidemias y el trabajo forzoso vaciaron pueblos enteros en el siglo XVI, y la ley que protegía a los indios se cumplía a trozos. Al norte, la ley de 1830 ya no la firmó Inglaterra, sino una república que llevaba medio siglo independiente.