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Helena Wagner
Ciencia ficción literaria en español. Programa Matria.

¿Qué hay en la maleta mexicana de Robert Capa y cómo llegó a Ciudad de México?

· revisado el · helena
¿Qué hay en la maleta mexicana de Robert Capa y cómo llegó a Ciudad de México?

La llamada maleta mexicana son tres cajas de cartón con 126 carretes, unos 4.500 negativos de la guerra de España hechos por Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour, «Chim». En 1939 las sacó de París Imre «Csiki» Weiss, que llevaba el laboratorio de Capa. Acabaron en manos del general y diplomático mexicano Francisco Aguilar González y pasaron décadas en Ciudad de México. En diciembre de 2007 llegaron al International Center of Photography de Nueva York.

Lo apunto con esa fecha, diciembre de 2007, porque en esas cajas hay gente que salió de España en 1939 y no se sabe adónde fue.

¿Quién decidió salvar los negativos?

Capa se fue a Nueva York en octubre de 1939. Antes, según contó Weiss muchos años después, le pidió que pusiera a salvo el archivo del estudio de la rue Froidevaux. Cuando los alemanes se acercaban a París, en 1940, Weiss metió los negativos en una mochila y salió en bicicleta hacia Burdeos. Allí, siempre según su versión, le pidió a un chileno con el que se cruzó que los llevara a su consulado. A Weiss lo internaron después en campos franceses y en Marruecos. Nunca volvió a saber de las cajas.

La primera decisión fue de Capa, y la segunda, la de meterlas en una mochila, fue de Weiss. Luego, alguien a quien nadie ha puesto nombre aceptó el encargo en plena huida. No sé cómo pasaron del consulado chileno a manos de Aguilar González, que representó a México ante el gobierno de Vichy. Se ha escrito sobre Marsella, donde el consulado mexicano ayudaba entonces a miles de refugiados españoles. Pero no he encontrado ningún papel que cierre ese tramo, y el propio ICP lo da por desconocido.

¿Dónde estuvieron entre 1940 y 2007?

En México, en casa de Aguilar González y después en la de su familia. A mediados de los noventa las cajas llegaron a Benjamín Tarver, un cineasta mexicano que las heredó de una tía. Tarver habló en 1995 con Jerald R. Green, profesor de cine en el Queens College de Nueva York, y así se enteró el ICP. Negociar la entrega llevó más de diez años. Al final la gestionó la documentalista Trisha Ziff, que en 2011 estrenó una película con el mismo nombre, La maleta mexicana.

Cornell Capa, el hermano de Robert y fundador del ICP, llevaba buscando esos negativos desde los años setenta. Murió en mayo de 2008, cinco meses después de que llegaran.

¿Qué contienen exactamente las cajas?

Dato Cifra o detalle
Soporte Tres cajas de cartón con compartimentos, con notas a mano en las tapas
Carretes 126
Negativos Unos 4.500
Autores Robert Capa, Gerda Taro, Chim y unos pocos carretes de Fred Stein
Años De 1936 a 1939
Llegada al ICP Diciembre de 2007
Primera exposición ICP, Nueva York, 2010. Después se vio en Arles y en Barcelona

Hay frentes: Brunete, Teruel, el Segre. Están las fotos de Taro en el depósito de cadáveres de Valencia tras los bombardeos de mayo de 1937, dos meses antes de que ella muriera en Brunete. Chim fotografió mítines, campesinos de Extremadura y el País Vasco. Capa retrató la retirada y los campos de Argelès-sur-Mer, donde en 1939 se hacinaban en la arena los que habían cruzado los Pirineos.

El negativo del miliciano cayendo, la foto que todo el mundo conoce, no está. Se esperaba que la maleta resolviera si era una escena preparada o no. No resolvió nada.

¿Quiénes son las personas que salen en las fotos?

La mayoría no tienen nombre. Las tapas y los sobres dicen el lugar y a veces el mes, casi nunca quién está delante. De algunos sí se sabe, porque son dirigentes o soldados conocidos, o porque sus familias se reconocieron al ver las exposiciones. El resto son mujeres en un andén, niños sentados sobre un fardo o un hombre afeitándose en la playa de Argelès con un espejo sujeto a un palo.

Es lo que me interesa de las cajas. Los tres fotógrafos murieron jóvenes y lejos: Taro en 1937, Capa en 1954 en Indochina, Chim en 1956 en Suez. Weiss no volvió a ver lo que salvó, y el chileno de Burdeos no sabemos quién era. Lo que pasó de mano en mano fue la cara de gente a la que nadie buscaba. Esas caras llevan ahí desde 1939, con su abrigo, su maleta atada con cuerda y la mirada puesta un poco a la izquierda de la cámara. Siguen sin nombre.

El ICP tiene digitalizada buena parte del material. Se pueden ver las hojas de contacto enteras, con los fotogramas que nadie eligió para publicar.