Qué significa «conquistador»: la palabra que se pedía al rey en las probanzas de méritos y servicios

1568, Santiago de Guatemala. Si alguien me pregunta qué significa conquistador, le mando a las probanzas de méritos y servicios y a un regidor de setenta y tantos años que pasaba a limpio sus papeles. Bernal Díaz del Castillo abre su Historia verdadera presentándose así: «uno de los primeros descubridores y conquistadores de la Nueva España y sus provincias».
Me interesa el orden. Primero descubridor, después conquistador, y delante de las dos palabras un «primeros» que no está puesto por adorno. Bernal llevaba media vida pidiendo cosas al rey, y sabía que esas palabras eran las que se pesaban.
Qué significa conquistador en las probanzas de méritos y servicios
Una probanza era un expediente. El interesado redactaba un interrogatorio, unos testigos juraban ante la autoridad que sí, que estuvo en tal jornada, que puso caballo y armas a su costa, que fundó tal villa, y con todo eso se pedía una merced: una encomienda, un oficio, una renta para la viuda. El Consejo de Indias, creado en 1524, quería esa información para decidir a quién premiar, y la guía de fuentes de la UNAM explica cómo se armaban. El Archivo General de Indias las guarda por miles. Solo las de la gobernación del Tucumán, en la actual Argentina, dieron para una edición propia entre 1919 y 1920.
Conquistador, en esos papeles, era un título que se reclamaba. Lo mismo que poblador o descubridor. No lo daba ningún nombramiento ni equivalía a un grado militar: había que probarlo con testigos y luego esperar. También lo usaron los otros. Hubo nobles indígenas que presentaron sus propias probanzas para defender privilegios, y hay estudios enteros sobre las de Yucatán en el siglo XVI.
El rey que no quería la palabra
El 13 de julio de 1573 Felipe II firmó en el Bosque de Segovia unas ordenanzas de descubrimiento, nueva población y pacificación. El capítulo 29 pide que a esas empresas no se les dé el nombre de conquista, porque se querían hechas «con tanta paz y caridad» y la palabra podía servir de pretexto para la fuerza. A partir de entonces, en lo oficial, se habla de pacificar.
Los que ya tenían la palabra no la soltaron. Bernal escribe después de 1573 y se sigue llamando conquistador, porque para él era un mérito con fecha y testigos, no una idea.
Cómo llegó al inglés
En inglés la palabra entra tarde y entra sin traducir. El diccionario Merriam-Webster fecha el primer uso conocido en 1830, y el Oxford English Dictionary lo adelanta a 1811. Tenían «conqueror» a mano y se quedaron con la forma española, reservada para los españoles. Un vídeo reciente del Institute for Hispano Studies, sobre pioneros y conquistadores, lee en eso una condena moral que a los colonos ingleses les ahorraron con palabras más amables. No sé probar la intención de nadie. Sí veo el desplazamiento: lo que en Guatemala se pedía ante escribano como un premio acabó siendo, dos siglos y medio después y en otra lengua, el nombre que se le pone a los demás.
Bernal, por cierto, dejó también la lista de los dieciséis caballos y yeguas que salieron de Cuba con Cortés, con el dueño y el pelo de cada animal. Medio siglo después todavía sabía que Pedro de Alvarado y Hernando López de Ávila compartían «una yegua castaña muy buena, de juego y de carrera».