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Helena Wagner
Ciencia ficción literaria en español. Programa Matria.

Treinta y cinco mil personas lo vieron y no quedó ni una imagen

· revisado el · helena
Treinta y cinco mil personas lo vieron y no quedó ni una imagen

El 24 de agosto de 1963 empezó la liga alemana de fútbol. A los cincuenta y ocho segundos del primer partido, un jugador del Borussia Dortmund llamado Timo Konietzka marcó el primer gol.

No había cámaras de televisión en el estadio. Los fotógrafos estaban todos detrás de la otra portería. No quedó una sola imagen.

Había unas treinta y cinco mil personas en las gradas.

Esa es la parte que me ocupa. Treinta y cinco mil pares de ojos viendo una cosa, y ni un solo soporte que la guardara. Durante sesenta y tres años, lo único que existió de ese gol fue lo que cada uno de ellos recordaba.

Y la memoria no es un archivo. Cada vez que alguien contaba aquel gol, lo iba cambiando un poco. El disparo se hacía más fuerte, el portero llegaba un poco más lejos, el silencio antes duraba un segundo más. Eso le pasa a todo el mundo y no es mentir.

Luego, poco a poco, se fueron muriendo. Primero los que estaban en el campo, después los de la grada. Hasta que llegó un punto en que el gol pasó de ser algo recordado a ser algo que alguien había oído contar.

Ahora el club lo ha reconstruido en imagen. Lo hicieron hablando con quien queda: el historiador del club, el hermano del que marcó, el presidente de una peña. Con eso, más lo que decían los periódicos, se armó un vídeo.

Me interesa la lista de las tres personas a las que fueron a preguntar. No fueron a un archivo, porque no había. Fueron a las últimas cabezas donde quedaba algo.

Lo que han hecho no es recuperar el gol. El gol no está en ninguna parte y no va a volver. Lo que han hecho es guardar en un soporte una versión de lo que recordaba gente que se va a morir.

Eso se parece más a lo que hacía un escribano que a lo que hace una cámara.

Y de la mayoría de las cosas que le pasan a la gente no se hace ni eso.